Si hay un sitio donde de verdad hemos de estar atentos ante la mala suerte o la desgracia es sin duda alguna en nuestro puesto de trabajo. En casa, por ejemplo, un fallo en alguna tarea no tiene por qué reportar más que un disgusto momentáneos, pero en nuestro trabajo un desliz nos puede costar el puesto y ponernos en un serio aprieto.O aún peor, un accidente. Estemos atentos a los signos y apartemos la mala suerte del lugar donde salen nuestros preciado ingresos. De paso, aprenderemos el origen de las supersticiones y qué precauciones tomar en caso de que ya sea demasiado tarde.PONER LOS ZAPATOS ENCIMA DE LA MESA.
Ese gesto de absoluto relajo que es estirar las piernas, cruzarlas y apoyarlas sobre nuestra mesa de trabajo puede ser de los mejores momentos de un duro día... o no.
La creencia que el hecho de poner los zapatos encima de la mesa (por ejemplo de la cocina, para limpiarlos antes de salir) trae mala suerte, viene de la época en que el zapato tal como lo conocemos, se popularizó entre el pueblo llano. Se decía que dejar los zapatos encima de la mesa era, primero, motivo de discusión segura con la familia ( seguramente por el hecho de que no resulta muy higiénico dejarlos en lugar donde se reúne la familia para comer y más de una bronca debía originar...) y además no se podían volver a llevar porque el único sitio donde nos podía llevar sería ¡ al infierno tras una larga y tortuosa caminata!
Esta tenebrosa creencia también se origina en la tradición de poner los zapatos ( un bien muy preciado en sus inicios) del muerto encima de su ataúd)
Como sucede en muchas ocasiones, la superstición se generaliza y se expande a todos los ámbitos, por lo que hoy en día se considera de mal agüero poner los zapatos en cualquier mesa, tengamos o no los de ellos.
En el ámbito laboral, lógicamente, ese momento de relajación cuando el jefe no mira, nos puede costar nuestro puesto de trabajo, nos vea o no.
BARRER EL NEGOCIO
Seguimos con una cuestión de higiene, en este caso el hecho de barrer nuestro negocio. La superstición se origina en el simbolismo que representa el hecho de barrer, de "llevarse" o "echar" los posibles bienes materiales. Por ello se aconseja no barrer un negocio hasta acabar la jornada y nunca antes de empezarla, puesto que podemos ahuyentar los ingresos. Esta es una superstición arraigada en el gremio de tenderos. Hoy en día, claro está, en negocios pequeños. Nadie se imagina al dueño de El Corte Ingles barriendo la planta "Territorio Vaquero", puesto que es una superstición que viene del concepto de tendero hoy en día en vías de desaparición, en detrimento delas grandes superficies.
CUIDADO AL SILVAR
Parece que la alegría y el trabajo siempre estarán reñidas. Existe la superstición de que el silbar ahuyenta el trabajo y puede poner en peligro, por tanto nuestro puesto laboral. También se dice que hay que tener cuidado, si eres el dueño, con los trabajadores que silban, por le mismo motivo: pueden atraer la mala suerte al negocio.