Como emblema de misterios sagrados y ocultos, la cruz era ya venerada mucho antes del cristianismo, encontrándose ejemplos de ella entre los restos de las más antiguas razas humanas de que tengamos conocimientos.La influencia de la cruz es universal. Cuando los españoles llegaron a Méjico, se sorprendieron al descubrir que los indios, jamás habían oído nada sobre el cristianismo, consideraban la cruz como su símbolo más sagrado. Para ellos simbolizaba al dios de la Lluvia, una bondadosa deidad en los salados desiertos de América Central.
No hay mejores palabras para describir la cruz que las empleadas por Justino el Mártir, quien, en el siglo II, cuando la actitud empleada para la oración era la de extender los brazos, decía:
" El signo de la cruz está impreso en toda la naturaleza. Rarísimo será el trabajador que no utilice su figura en alguna de las herramientas de su oficio. Forma parte intrínseca del hombre, como puede verse cuando éste extiende sus brazos para orar."