La manzana es símbolo de lo atractivo, de lo deseable. El objeto de este rito es transferir esas propiedades al invocador, volviéndole irresisteble. Como sucede con todos los rituales que implican a otras personas, esta práctica nunca superará los límites de la voluntad ajena, por lo que servirá para enamorar sólo a quien pueda sentir algo por quien lo practique. Esta ceremonia nunca enamorará a quien, de principio, no sea capaz de sentir algo especial por nosotros. Recordemos que la Magia Blanca parte del respeto hacia el otro y no fuerza voluntades; sólo las encauza y les facilita el camino.Es recomendable acompañar el rito con una mayor atención a lo social: mejorar el aspecto, ser optimista e irradiar simpatia. Así. obviamente. será mucho más eficaz.
Objetos necesarios
* Una manzana roja
* Una tela blanca
* Un cordón rojo
* Siete clavos de dos centímetros de largo






