En casi todas las culturas del mundo desde milenios existen referencias sobre el mundo astral. Ya en antiguos textos chinos, egipcios y tibetanos se describe el concepto de cuerpo astral y además parte esencial de religiones como el budismo. La idea de viaje astral consiste en salir del cuerpo físico manteniendo la conciencia y la percepción de esa otra realidad, donde se supone que vamos tras la muerte y durante el sueño. Según relatan estas crónicas, la sensación de calma es total y la percepción de cuanto nos rodea en esa otra realidad es nítida y se diferencia claramente de la experiencia onírica. La descripción de esa otra realidad varía desde lugares inundados de luz y paradisiacos a lugares horribles denominados como el bajo astral.En la Kabbliah el mundo astral corresponde a la segunda esfera del Árbol de la Vida llamada Yesod, donde se elaboran las formas antes de manifestarse en el mundo físico, que es representada por la primera esfera en la base del árbol denominada Malkuth. En la esfera de Yesod, antesala del mundo tangible, se encuentran las ideas, las imágenes y todo lo que el individuo en cuestión pueda llegar a considerar y todo lo que yace en su mundo subconsciente. Por ello, cada experiencia astral . Las similitudes entre viajes astrales de un individuo a otro puede deberse al hecho de que entran en contacto con la conciencia colectiva o lo que muchos eruditos del esoterismo denominaban " archivos akashicos". Estos constituyen la memoria universal de absolutamente todo lo que ha ocurrido y va a ocurrir.
Tal como lo expone la escritura rusa Madame Blavatshy en su obra Isis sin velo: " En la luz astral está anotado cuanto insignificantes actos de nuestra vida y nuestros más escondidos propósitos quedan fotografiados en su páginas eternas."
Lo que el hombre pueda experimentar en el mundo astral también depende mucho de su cultura, educación, herencia tradicional y hasta genética. Difícilmente un Hinduista verá a la Virgen como un católico. Aunque la experiencia sea la misma, que este caso podría ser entrar en contacto con el arquetipo universal o energía de la diosa madre, la apariencia que se adoptará el fenómeno para que su mente la pueda asimilar será tal vez la de Maya. Una experiencia astral libre de connotaciones culturales , solo puede lograrse cuando el Ser se ha liberado totalmente del Ego, y para ello habría acceder a la siguiente esfera del Árbol, Tipheret, la esfera crística
, la morada de la esencia pura del ser, donde realmente se puede experimentar la unidad con el Todo. Este estado correspondería al Nirvana de los budistas. Quien llega hasta este nivel de conciencia percibe la experiencia de integración en el "todo", desaparece la sensación de individualidad, de separatividad y el ser simplemente " sabe".
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